lunes, 10 de noviembre de 2014

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miércoles, 5 de noviembre de 2014

PRESTIGIOS MÍTICOS DE LEMNOS

El catedrático de filología griega de la Universidad Complutense de Madrid Carlos García Gual escribe para nuestro blog el artículo “Prestigios míticos de Lemnos”,  aproximación a la mitología de la isla de Lemnos. 

Carlos García Gual es una de las figuras clave de la Filología y la Traducción en el mundo hispánico. Escritor, filólogo, crítico y traductor, entre su extensa obra, se encuentran libros como Los orígenes de la novela, Primeras novelas europeas, Epicuro y Diccionario de mitos. Como crítico literario ha publicado reseñas de libros en diversos medios como El País, Revista de Occidente o Claves de razón práctica. Director de la colección “Biblioteca Clásica Gredos” y editor de la revista Historia National Geographic. Ha sido galardonado en dos ocasiones con el Premio Nacional de Traducción y obtuvo el Premio de Traducción Fray Luis de León por su versión de Vida y hazañas de Alejandro de Macedonia de Pseudo Calístenes.

PRESTIGIOS MÍTICOS DE LEMNOS
escrito por Carlos García Gual

Tortuosa y volcánica, como corresponde a sus mitos, la isla de Lemnos donde vino a caer lanzado desde el alto Olimpo el dios Hefesto, vaga solitaria al norte del mar Egeo. Sobre quién arrojó desde la morada celeste de los dioses al dios del fuego y de la fragua hay dudas. ¿Fue acaso su propia madre, la irritable Hera, disgustada por su fealdad, o su padre Zeus, enojado por su intervención en las peleas domésticas, tal como se nos cuenta en el primer canto de la Ilíada?  El caso es que de la descomunal caída quedóse el buen  Hefesto cojo, defecto muy notorio en la familia de los bellos dioses griegos. Cierto que esa cojera está compensada por su maestría técnica y para atender al fuego de la fragua basta con tener oficio y buenos brazos. Por otra parte, también en otras mitologías hay dioses del fuego cojos y tortuosos. Hefesto se casó luego con la más hermosa  y frívola de las diosas, la sutil y engañosa Afrodita. Y conservó en la isla de Lemnos un muy antiguo culto, en cuevas de ritos mistéricos, como los de los Cabiros, extrañas figuras ligadas al fuego y a iniciaciones misteriosas.

Mucho después del famoso batacazo divino,  las mujeres de Lemnos irritaron a Afrodita  y ésta las castigó infundiendo en ellas un mal olor corporal que alejaba de ellas a sus esposos, que las rehuían por apestosas y preferían para todo trato sexual a las vecinas mujeres tracias, sin duda más perfumadas. Pero las lemnias se enfurecieron y, conjuradas para tomar venganza, mataron a todos los hombres de la isla. Tan sólo la princesa Hipsípila pudo poner a salvo furtivamente a su padre, el viejo Toante. En fin, la isla quedó habitada sólo por mujeres. Hasta que allí llegaron, en su nave Argo, con rumbo hacia el Mar Negro, los argonautas capitaneados por el heroico Jasón. Entonces las audaces lemnias tuvieron trato amoroso apresurado con los héroes viajeros y de esos amores nacieron los nuevos pobladores masculinos de la isla.

Según la tragedia Filoctetes de Sófocles,  la isla parece que estaba desierta cuando los aqueos, acaudillados por Agamenón en su expedición contra Troya, abandonaron allí al quejumbroso  Filoctetes, con una pierna llagada, apestosa e incurable, a causa de la herida de la mordedura de una serpiente. Allí , solitario y sin otro recurso que su arco (el que le diera el moribundo Heracles) Filoctetes, como un helénico y amargado Robinsón, se mantuvo durante casi diez años hasta que los griegos volvieron a rescatarlo, pues un oráculo había profetizado que sólo con el arco de Heracles se tomaría Troya. Y por eso Neoptólemo y Odiseo acudieron para llevárselo a Troya, tal como relata la tragedia.   

Pero en la Ilíada la isla está mencionada varias veces como "la  muy divina Lemnos" y una como la "humeante Lemnos". Homero cuenta que fue allí donde los aqueos vendieron como esclavo al desdichado Licaón, hijo de Príamo, cautivado por Aquiles y que, por otra parte, de allí enviaba Euneo, hijo de Jasón e Hipsípila, ánforas de vino lemnio a los reyes aqueos.

No deja de ser curioso que por dos veces -en el caso de las lemnias y en el de Filoctetes- se mencione el mal olor como causa del abandono. ¿Acaso en Lemnos, la "humeante" y "muy divina" había alguna zona maloliente de aguas sulfurosas o algo parecido?
               

miércoles, 29 de octubre de 2014

LA CATARSIS FILMADA

Con Lemnos deseamos que se produzca un intercambio fructífero entre el cine y el mundo académico, traspasando así las estrictas barreras de la pantalla de cine y llegando a otros ámbitos. Desde el principio de la producción nos proponemos dar voz a profesores y personalidades de la cultura clásica y el helenismo y que todo ello se convierta en un altavoz de ideas y cauce para la reflexión en torno a nuestra película. Hace un tiempo Antonio Guzmán Guerra, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y traductor al castellano de la tragedia "Filoctetes", escribió para Lemnos unas breves palabras acerca del personaje de Filoctetes bajo el título “Lemnos, la soledad del hombre moderno” (http://lemnosfilm.blogspot.com.es/2014/07/articulo-en-seec-madrid.html).

En esta ocasión el profesor Alejandro Valverde García escribe el artículo “La catarsis filmada”. Alejandro Valverde García es profesor de Latín y Griego en el IES “Santísima Trinidad” de Baeza.  Forma parte del grupo de investigación de la Universidad de Granada HUM-870 “Cine y Letras. Estudios transdisciplinares sobre el arte cinematográfico” y es miembro de la Classical Reception Studies Network de la Open University. También es colaborador de las revistas sobre cine e historia Metakinema (Universidad de Granada) y Filmhistoria (Universidad Autónoma de Barcelona) y de la Asociación Culturaclasica.com (sección “Cine grecolatino”).

Estaremos encantados de publicar los artículos de otros profesores.

LA CATARSIS FILMADA
escrito por Alejandro Valverde García

Decía el gran cineasta grecochipriota Michael Cacoyannis que el arte no conoce fronteras cuando habla con el lenguaje de la verdad. Así es como podemos explicarnos que en el siglo XXI los textos clásicos grecolatinos todavía tengan la capacidad de sorprendernos por su tremenda actualidad y que logren estremecernos.

El cine, desde sus orígenes, ha buscado en la mitología clásica motivos para llevarlos a la pantalla y, siguiendo su propia evolución, esta relación con Grecia y Roma se ha ido consolidando, dando como fruto diversos géneros cinematográficos, películas épicas, históricas, de aventuras o incluso musicales. Sin embargo, en nuestra opinión, el diálogo más interesante ha sido el que ha mantenido la cámara con la antigua tragedia griega.

Tradicionalmente se ha considerado que aquellas películas que se inspiraban en obras teatrales corrían el peligro de frenar el propio ritmo narrativo fílmico. De hecho muchas de ellas quedaron marcadas con el sello peyorativo de “teatro filmado”. No obstante, en la década de los años 60 del siglo XX algo sorprendente sucede en el cine europeo: desde distintos países surgen nuevas adaptaciones sobre el drama ático y todas ellas de indiscutible valor artístico. Nos referimos a Antígona (1961), Electra (1962), Fedra (1962) y Orestes (1969), rodadas en suelo helénico, pero también a Sandra (1965) de Visconti o a Edipo rey (1967) y Medea (1969) de Pasolini. Cada cineasta se acerca al texto antiguo desde una perspectiva diferente, pero con interés común: hacer revivir una obra de arte antigua traduciéndola a un lenguaje nuevo.

El teatro griego no nació para ser leído de forma individual sino para ser experimentado por el conjunto de los ciudadanos. De este modo, el nuevo arte, el cine, se aproxima como ninguna otra manifestación artística a esas representaciones dramáticas. Tanto en la obra como en el film el texto es fundamental, pero no menos importante es el aspecto visual, la recreación del ambiente, e incluso la música, que acompaña e intensifica la interpretación de los actores. En definitiva, todo está concebido en función de la liberación del ser humano, acosado por dramas públicos y personales. La catarsis es su motor primordial.

El gran reto al que un director se enfrenta hoy en día si pretende adaptar una antigua tragedia griega, como es el caso de Alejandro Lorenzo Lledó con su película Lemnos, no es tanto acertar en la elección cuidadosa de los elementos con los que va a trabajar sino dar con la clave que permita hacer despertar al espectador de un letargo profundo en el que lleva acomodado desde hace mucho tiempo. Acostumbrados a películas anodinas, sin un guión consistente y con el único atractivo de unos asombrosos efectos especiales creados por ordenador, necesitamos respirar la brisa de un nuevo tipo de películas que nos hagan reflexionar en serio sobre nuestra propia existencia y que, a fin de cuentas, nos ayuden a discernir la mentira de la auténtica verdad. Si el cine renuncia a su función social estará, en cierto modo, traicionándose a sí mismo.

jueves, 9 de octubre de 2014

MARC CLOTET EN EL PROGRAMA "EN EL AIRE"

Marc Clotet estuvo anoche de invitado en el programa "En el aire" de Andreu Buenafuente y habló de su participación en Lemnos. 


jueves, 2 de octubre de 2014

AUDIO SINOPSIS LEMNOS

Ahora podéis escuchar la sinopsis de Lemnos narrada y con acompañamiento musical.

Texto: Alejandro Lorenzo Lledó 
Voz en off: Ramón Canals 
Música: Jorge Burillo